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miércoles, 26 de diciembre de 2012

Hace dos semanas.-


Sin acusar al destino, bebimos como si fuese el último día.

Ron, con sus añejos ojos, sabor de caña, la sangre de la vida, de la conciencia y del pecado sin penitencia.

Nuestra moral, que no esta basada en prohibiciones se había inhibido de lo usual, la labor del aire de verano, con sus alas rotas por el tiempo y por sus derrotas, esa noche nos regaló sólo victorias. Seguro alguno habrá pensado: Como se arrepentirán de viajar con el baile de los ritmos oscuros y de las miradas rectas! Nuestras bocas entrelazadas.

Tenía que pasar, ni vos, yo, ni los comensales disfrazados de personas se habían imaginado, que la perversidad del azar irreverente nos había seducido en lo inexplicable. Ron de guitarras sanadoras, tus labios de gitana, tu cuerpo azabache y tus perlas que me miran.

¿Cómo podría imaginar? Si esto es más que cualquier sueño.

Esas palabras al oído, cual ritmo “rai” perverso que desvanecían nuestros pudores, hace dos semanas, dos semanas de la guerra y la vida de los encantos que nacen con sólo pronunciar tu nombre, mirar tu sombra, sacarnos las ropas.

Hace dos semanas.




http://www.youtube.com/watch?v=QEo5De-osEE&feature=endscreen

viernes, 21 de diciembre de 2012

Little Wing.-


....

Bueno, ella está caminando por la nubes
Con un circo, de gira por su mente
Mariposas y cebras
Y rayos de luna y cuentos de hadas
Eso es todo lo que le preocupa
Cabalgar sobre el viento.

Cuando estoy triste, ella viene a mí
Con mil sonrisas, que me regala
Todo va bien, dice que todo va bien
Toma lo que quieras de mí,
cualquier cosa.

Volar sobre pequeña ala


Jimi Hendrix.

miércoles, 5 de diciembre de 2012

una sola palabra cambiaría todo.

jueves, 15 de noviembre de 2012

Fábula de Paradojas citadinas



El comienzo de las cosas

De pronto todo se volvía agua, agua de noche, vestida y agitada, muy sacudida, que cambiaba lujos en sus dibujos, dibujos que bailaban ilógicamente, todo era agua, aún así, era hermoso, hasta el canto de las gotas híbridas resonaban y se mecían al caer al mar de las lágrimas infinitas de los hombres, hombres que se arrepentían ante la diafanidad de sus efímeros errores... Luego llegó el fuego sin oscuridad, tan insatisfecho de palabras, todo se desnudaba, se degradaban las historias, no era el paraíso. Lo apagó el viento, aunque primero estuvo feliz jugando con la luz y el calor, y no se quemaba. Con el viento sumen las llamas y el agua que rondaba por los ojos del espacio, universo, infinito...el viento trajo la calma, la calma, mansa y terca que trajo al hombre. El momento era de nadie, la noche cedía, los enigmas emergían al obscurecer, los hombres temerosos se ocultaban en sus ojos, las sombras de sus sombras golpeaban al destino que rondaba, si se alejaba, no iba lejos, el hombre tuvo miedo, tuvo estupor, se unió a los otros para combatir el miedo y al conquistarlo combatió con el mismo para que todo algún día vuelva a ser fuego, agua y viento.


El Rincón de los olvidados

El salón del piano, lúgubre por el paso añejo de los años, el aroma a vanidad reinaba cerca del violín mutilado, y el requien de los instrumentos abandonados volvía a empezar, el oboe soberbio por el poco brillo que ostentaba, junto al violoncelo sin cuerdas que pulsar, el salón sin luz, solo fragmentos de música y arte suspendidos en los vacíos del aire...y cuando por fin se oye un zumbido diferente, todos los instrumentos simulan estar dormidos, era una flauta que gritaba su ultima nota mayor, antes de unirse al olvido en la nota menor disminuida.


Nacimiento

El primer bebe de la primera pareja en el mundo ha nacido, comentaba el viento con las praderas, el agua interrumpiendo alegó: que felices seremos...pero el sol, el rey de todos los rincones, dueño y señor de los espacios, y poseedor de la más antigua sabiduría contesto en voz muy baja: Que poco tiempo les queda, la pradera, el viento y el agua, lo miraron y siguieron conversando sobre el tan feliz nacimiento.


El temor del miedo

Miedo a que. Por que el miedo?
Miedo de perder, miedo de girar en círculos interminables
Miedo de pensar, cuando cae la unión del desuso con la ignorancia.

Si embargo, en el aire esta la pregunta y en tu mente la respuesta,
Si todos pusiéramos ese mínimo fragmento de niño, de poeta, de locura,

¿Como?

¿Sería el mundo entonces un mínimo de un sueño, si ya no lo es?

¿...?

Quizás el miedo tendría miedo de serlo.

1,2,3…



El hombre sin inspiración.

La imaginación en un hombre consta de dos pasos:

El acto y la potencia. Ahora bien, que es la potencia sin el acto, es también imaginación, y la potencia indica de alguna manera materia, que si bien proviene de la esfera de los mundos tuyos (esto es mi imaginación que la cambio por materia) como no transformarla en realidad. Ahora pensemos… luego escribamos, pero con los ojos cerrados... y que suspiremos al viento y giremos en un propio eje incluso sin movernos... y conviértete, vos, en la nubes de tormenta arrasadas por remolinos, abre los ojos, como el capullo hace a la flor, y extiende tus brazos al vació, siente el fresco del suelo en tus pies desnudos...vuelve a escribir, tus ojos cerrados ya están abiertos.

Partes

Todo es en parte, parte del todo, cada milésima parte es tiempo en el espacio, tiempo, que verdaderamente se hace tarde, tarde para parar, y darnos cuenta, en que parte del todo estamos.

¿?

Si la afirmación en el amor pesa, te destruye, que es la afirmación entonces?
El dolor del amor afirmado, puede ser herencia de la satisfacción de la primera sonrisa robada. La verdad, en la afirmación, es parte de un dolor inequívoco...que podría destruir a la satisfacción de esa sonrisa ¿la verdad de la afirmación?, o ¿la afirmación de la verdad?. ¿A que venimos? ¿A que jugamos en la parodia de los amores?...¿a la verdad?, no todo es tan real, e incluso la nada podría llenar ciertos vacíos. La verdad.


La practicidad del presente olvidado

Me han gustado tantas lecturas, tantos libros, tantas frases, y no las recuerdo.
Me he enamorado de tantas cosas, que no las recuerdo.
Así, he pasado mi vida, y no la recuerdo. ¿Importa el legado que te dejan en las retinas y la materia en la biografía de nuestros días sin memoria?, he pensado y dudado tantas veces, que ya ni recuerdo cual fue mi primera ni la última respuesta ni la duda.


Cotidianidad


La velada entre el hombre de exaltadas pretensiones y la dama abrumada de contornos ha terminado. Han dejado a los oídos de las rosas de su mesa marchitas. Luego se suicidaron. El jarrón que las albergaba espantado por lo ocurrido se deslizo hasta caer al suelo dividiéndose en ínfimos cristales...
La dama abrumada de contornos habló:

- Compremos otro y tiremos esas rosas tristes al basurero.



...pasa el mundo

Como pasan las aves, emigran hacia el calor, huyen del frío, como pasan los minutos, que huyen de nosotros, emigrando a su ayer en la selva del pasado.
Cómo pasarán mis hijos al alcanzar estos minutos? Y los hijos de mis hijos ¿tendrán los minutos para pensar en las aves que emigran o en sus hijos?
¿Y en fin los minutos tendrán minutos...?

¿Podrán huir?


El nombre de la noche

Vuelves, el sol es la lágrima de un día nuevo, y no encuentras el sentido de la tristeza, en un momento, solo la nada.
Cada hombre se pierde en sus palabras, y no hay un todo, que si lo hay, es de nadie.
A gritos la noche, que quiere ser día, y vuelves a ser el mismo.
Tan rápida y solemne como se esfuman la noche y las estrellas y la ¿vida?


Ángeles


Se ha perdido el valor de mirar a los ojos y de sonreír, he perdido el valor de confiar en la gente.
Se ha perdido la gracia de la ternura de los amores, hemos perdido el valor de la verdad.
Y se me han manifestado tantos ángeles de alas diáfanas, y entre sus melodías suaves me han dado el valor de soñar y estos mismos ángeles antes de cada partida se despiden cerrando tiernamente sus ojos, yo los he imitado y he empezado a llorar.



Noches

Eran las diez de la noche de un verano de folklore en sus cantos. Se escuchaban los autos, las sirenas y sus alaridos, olía el aroma a dióxido de carbono litigante, alguna muerte por ahí, algún mendigo quizás..., entonces miré al cielo sin estrellas, mientras escuchaba el llanto de la tierra, buscaba el consuelo en las siluetas de la luna, que noche hermosa suspire y una lágrima se convirtió en estrella.


El cielo

Tantas cosas hemos pensado en los sinfines de las noches melancólicas... respondían al cielo los letárgicos suspiros de las enamoradas musas del pasado. Tan pocas de ellas se han siquiera asomado a la realidad –continuaban- y el cielo, susurró tan dulcemente que la llovizna de ese momento se convirtió en destellos de las flores que vendrían en la primavera: lo que falta en el tiempo, el tiempo lo traerá...los suspiros fascinados suspiraron en el anonimato de la oscuridad de la noche de septiembre y sus pequeñas lágrimas encimadas se confundieron, se perdieron.
Y el cielo que empezaba a colorear al día, se enamoró de la esperanza.


Mi estrella

En el suspiro, en el silencio, en la verdad, o en la sinceridad y misericordia de sus ojos veo a los míos que se reflejan tan cálidamente que el verano me envidia, que hermosos ojos decía el viento al mover sus cabellos, yo no lo entendía pero comprendía el mensaje. Y su boca, ruborizada y húmeda, que locura, que hermosura como decían las olas antes de ser espumas en las arenas...y que fresca piel, temblaban los témpanos de hielo de las montañas...y ella se convirtió en estrella. Hasta donde el hombre es hombre, Hasta donde es piedad...
La gloria, es la gloria, Y el amor ¿equidad?

EL hombre se pregunta

Hasta donde las aves de los cielos son libres
¿Seré libre yo?.El comienzo, ¿es realmente el comienzo?, todas estas preguntas, ¿tienen la misma connotación?, que es lo bello del mar: el reflejo de las estrellas inmóviles, ¿el color inmaculado de las almas de las olas?, o su bravura?, que es lo que buscamos al despertarnos, al dar un paso más, será el sentido de nuestras vidas simplemente vivir, subsistir, mejorar, superar, eliminar, aumentar...en el fin, que es lo que el sol con sus rayos y su cantos nos trae, ¿o nos espera? Quisiera ser la brisa que desliza y acaricia los contornos de tu vida. Mi vida.

El amor

La humedad de los labios carnosos y desnudos, delatan el milagro del incandescente sentimiento, de agua pura, que contagia a las miradas, lívido de los sueños salados, de besos, caricias, universos del mejor combate: el de la seducción. Escapamos del mundo futuro, nos extraviamos en las hojas que chocan mientras van cayendo al suelo, y cuando llegan a él nos lleva la corriente de las lluvias al mar de nuestros deseos, y en un abrazo en la balsa del otoño, hagamos la mejor de las primaveras...


La duda

¿Se doblegan las palabras de los hombres? ¿de los que tienen alas?, el amor, es hasta cuando ¿amor?, el fin, ¿es el fin?, de que sirven en las ideas de los enamorados ¿invisibles la tierra y la naturaleza?, si luego mueren por nosotros mismos, si antes ya nosotros no nos matamos. Si toda la duda, no existiese, ¿existiríamos?
¿Por que el hombre, cree que es el ser inteligente? ¿Donde esta el camino de la redención de nuestras ideas?, ¿de los contrastes?, ¿es la escritura el fruto de nuestra lucha?
¿Todo tiene precio?...
Adonde fueron las heroínas y las voces angelicales de la ilusión ¿y la compasión?

La vida

La misión de unos payasos fue morir de risa, sonrojado contaba el comediante sin trabajo.
-quisiera amar a la vida como amo a la sonrisa de esos payasos que ya han muerto -prosiguió luego de un largo silencio de reflexión.

La Llave

Sin llaves que de esta parte a la que hoy llegamos sin sentir lo que verdaderamente pasamos, la llave que abre la mente, que abre un “tal vez”. Que linda sería la susceptibilidad, susceptibilidad de lo hecho por uno mismo sin temor a la no realización de la persona, y de alguna forma, el descanso de las mentiras bailan en el interior de cada uno, el tiempo arrasa y nos alcanza y no existe la piedad en el. El amor que hace llorar, rápido como el nadar de los peces traslucidos...las llaves de la verdad, la llave que solo abre lo que uno desea, lo que el hechizo de la adrenalina permite, lo que en el fondo es miedo o podría ser la curiosidad de la suavidad de la conquista, ese momento único del haberlo hecho. Hazlo!

Las Abejas

Seis encantos tendría la miel del Jazmín para las abejas, suavidad, aroma, figura, amor, sencillez, misterio...para mí la suma de los seis encantos, y tus labios, tus caderas, tu color, tus manos, tus cabellos y tus pupilas... hacen el polen de tu alma.

Me están empezando a crecer las alas y a seducir tus fragancias.


Miradas

En el purgatorio se encuentra el padre con el hijo que nunca había visto, cuando lo mira, sin conocerlo, y avalado por una mirada seria y misteriosa, el padre lo ignora, y al sentir que una mirada lo cercaba, el hijo de su sangre voltea la cabeza, luego de dos instantes cada uno vuelve la mirada simulando no haberse percatado de la similitud del sentimiento, pero el orgullo los había consumido, uno habría ido al cielo y a volver a empezar un ciclo, el otro quedo en el intermedio por siempre, las lágrimas en ambos rostros se hicieron interminables. Una solo mirada faltaba para la redención eterna y unión de las almas encontradas...
Alguna vez todos hemos esquivamos miradas.

Las Voces

Que falsos podrían llegar a ser nuestros actos, que mentira podríamos creer que no fuese la nuestra, y aunque afirmemos que el mundo sea injusto, que pena produce caer, y no seguir. Un hombre susurro su último pedido a los otros hombres que a él rodeaban antes de morir: seguid a la voz de su interior, ella os llevará a mi... luego de varios días uno de esos hombres se empecinó en escuchar la referida voz, al no escucharla se río y pensó: Que vos más que la que yo deseé...otro hombre en el mismo intento, sintió una voz, un poco triste, un poco apagada pero bien elocuente y le dijo: “Hijo mío soy el padre de los hombres, soy el interior de las almas, habito en ti y en todos los hombres, no soy Dios, ni te pido que en eso te apoyes pues el Dios de los hombres es un invento de hombres que se creen Dios, el Dios, no es Dios sino es lucha por la igualdad de todos, por el amor a todos, yo soy uno más, soy inmaterial, no soy bello, pero para ti las cosas bellas las he creado...” el hombre al abrir sus ojos que los tenía cerrados, sintió el viento, miró el sol, sonrío y volvió a cerrar los ojos diciendo el mismo que hermosa es la voz de las cosas y de las almas, felices los que realmente la escuchan.




El señor del gesto

El niño sin padre, se sienta en la esquina descansando del arduo día de trabajo, cuando por esa misma esquina pasa un hombre vestido de mozo, y al ver al niño decide compartir la propina que había recibido. La mujer del hombre que al llegar a casa luego de ser seducida por interminables tristezas callejeras, cotidianas y que todos los días hacemos que no las vemos, y al ver a su esposo preparando la cena le pregunta: ¿Cuanto has ganado hoy?, y el responde: Un poco menos de ayer, pero le regalé la mitad a un niño hijo de la calle, la señora, sonríe, junta las sábanas para ver donde poder dormir por el calor de enero, y le responde al marido: Todavía creo.


Reflexión

Claridad del cielo, me enamoro de los sonidos del silencio que se ciernen en mi, copulan con sus pares de las aguas y de la tierra, así abro mis ojos que se caen en un abismo de círculos de uniones vacías y coloridas, el silencio y la claridad que con los ojos cerrados la siento se entierran y hechan raíces tan profundas como la vista aguda de las aves de los riscos, el amor al cielo y los sonidos del silencio se pierda en la realidad. Que será del tiempo, de los días venideros, de la decadencia y ¿la relatividad del futuro? Me siento en los umbrales de mi vida tibia, refleja el sol en el fin sin frenos, ¡que actitud más negativa! Me contesto, cierro los ojos antes de llorar.



Ángel-fuego

Viva y desde el aire, suspendida, la luna, antes de marcharse (se tiene que ir), hablaba con el ángel de fuego sobre el paso interrumpido del “tiempo”, este al escuchar su nombre, responde a los dos gigantes ojos de la tierra, Uds. que todo lo ven no se dan cuentan que yo solo existo para aquellos que me temen. Soy un ave con vuelo errante y sin fronteras, no tengo noche ni días y soy el suspiro del destino, vago inmerso en un verso de soledad que se oculta en los ocasos y tras el brillo de los diamantes, aunque puedo ser el arma más perfecta y mortal de los que me invitan a dirigirles el camino del resto de los días....

Tu destino

¿Por que correr estando atado a un destino...? ¿Por que entonces no morir por saber que ya estamos vencidos?, y si las aves que parten y recorren las praderas y los momentos, nos buscan, nos encuentran y al despertar y al escuchar su canto queremos volar y correr a la libertad ¿de no esperar?, ¿y si en el encanto de un piano esta el amor a la palabra que sin mirar descifra el enigma de la soledad y la monotonía de los instantes que agobian con la longevidad de su crueldad que la aceptamos y la cargamos todos los días?
Despierta y oye el canto, siente la palabra, libera a tu alma prisionera.


Sunt Lacrimae Rerum

El jardín de los mares, visto por los Ángeles, sonido de la nada, la nada que asombra, la nada que a todos llega, nefasta o pura, inútil en su cenit sin sueño.
Cuanto tiempo tienen los tiempos felices, su fugacidad es admirable, su ligereza es casualmente inconstante, y luego fue, como todo lo que queda en el pasado. El comienzo de todo mal, desesperación personificada en la crueldad de la inexpresión del alma, que se deja vencer. Somos una parte del mundo, somos lo que el tiempo nos va haciendo, en parte el destino incierto es cierto, no perecedero...el edén, los mares, infinidades de lágrimas enigmáticas, sollozos irreverentes, angustiados y sofocadas por la falta de aire en sus momentos, “todas las cosas vendrán con el tiempo, dios proveerá”...acecha el agua la rabia de tus dientes, se acerca luego el trascendental momento de la depresión, que lo bueno no perdura, la felicidad es un axioma en gran parte, cuan penoso es el camino, adonde nos lleva?. ¿A donde nos llevará?

Cerca del cielo

Una de las siete maravillas de la humanidad antes de morir exclamo: si muero quisiera morir al alba para que los reflejos del sol iluminen la hermosura de mis rocas ordenadas cóncavamente, mi esbelta belleza sublime, entre otras vanidades, las aves que sobrevolaban el lugar no entendían que esa hora iba siendo la última de la nunca encontrada maravilla, los hombres, pocos y últimos testigos de la belleza hecha por él mismo no pudieron con el estupor de los truenos y sus hermanos que llegaron con el viento y las olas del mar, al desaparecer esos altos pilares que quisieron llegar al cielo, salió el sol enfurecido, protector delos misterios, entonces uno de esos hombres concibió la grandeza, y se apartó de la codicia para siempre.

El retrato de las canciones caídas al olvido

Podría ignorar la tristeza, las cosas que se han hundido en el pasado, la coartada del amor de febrero, el polvo de los días de veredas, he sido, fui algo bien escondido...amores perversos de versos y guitarras. En un día volverán los días.
El cielo saturado de sueños, pasiones de los pueblos obsesionados...y sus canciones de bocanadas maltrechos que se elevan en una mezcla de colores grises degradados casados y divorciados mil veces con las púas que deja la soledad en sus lágrimas...un niño atado a sus pechos, ese soy yo.

Los recuerdos

Pedazos de lluvia en la cuidad de dos calles y dos recuerdos, calles diferentes, una amiga de los limoneros, la otra hermana de azahares, no se interceptan, ni en sus viejas heridas, ni en los baúles de antaño de las casas de sus habitantes laterales que todavía tienen muchas pretextos por decir. Dos recuerdos, separados por barrotes del tiempo, se cansan de miradas de reojo, de los mismos aromas que despiertan a las imprecisas palabras de ilustración, de los líos mas hermosos revolcados al llegar el amanecer...flores, lagos, sorbos de esencias sutiles y humo ...Hoy los recuerdos solo caminan por sus calles y por sus celdas y como el otoño los persuade al dejar caer sus hojas con el frío, sus ojos siguen muy austeros y se van olvidando eternamente.

Coplas a la mujer del primer canto

Mujer que no adivinas, ya lo sabes, mujer que sufres tu fragilidad por el abandono de lo irremediable, historias de gestos de mi memoria, tiempo de amores de cuna, ¿donde estará tu canto exiliado por el transcurso del tiempo?.
Vivimos lo que tu canto perdura.
Todo estará por verse, imagínate ¡esta ves vos!
Hallaras muchos cantos más, y reencuentro infinito. “Así decían tus estrellas”.


Paradojas

Llora la paradoja en la esquina bajo un balcón de helechos extravagantes
Helechos consentidos de la esquina por los ojos pardos y sus verdes cabellos, preguntaban a la paradoja cual sería el consuelo que lo ayude.
La paradoja como de costumbre, tendría al menos dos consejos, uno simple, y el otro tan igual que harían honor a su nombre y costumbre, sin embargo tenía solo uno, y le pidió amor, nada más que amor susurraba entre los espacios de aire...El helecho del balcón sucumbió al pedido, se convirtió en mariposa y fue a volar con las libélulas para tratar de olvidar... la paradoja de la paradoja.

Tan solo

Solo me encuentro, ni tan austral ni tan septentrional.
Solo en pequeños instantes insensatos de esta noche. Miro las estrellas que adornan el cielo, traen recuerdos de algo mas suave que las lejanas obscuras profundidades de un mar de sombras sin ningún tipo de futuros...cada vez, solo, habrá algo que pueda hacer y que no me atrapen las tinieblas en el intento, así cuando el alba decore nuestra suerte, las heridas sanen más rápido y que la duda de la felicidad efímera sea más foránea en esos días.
La noche sin verdad en un sueño termina, en cantos y sonrisas que se disipan, la frescura de los paisajes van desvaneciéndose en la bruma. Como me gustaría quedar, ser parte del sueño de la vida, y en las mañanas correr descalzo sobre las tapias, y que el fuego sea magia y las lluvias bendiciones, no habrá llanto ni nada será rutina...no despertar tan solo ni austral ni septentrional, esconderme entre las hojas de la naturaleza y que los rayos de cotidianeidad no afecten al amor de las miradas ansiosas, que el universo inconmensurable nos invite a viajar por todos sus dilemas, que la gloria sea anhelo y el fracaso una leyenda.

JC.








miércoles, 31 de octubre de 2012

Ser uno II


Tomas!!

Gritaba alguien que no conocía, y que seguro no me conoce.- Incluso pude pensar que era el pasado que sollozaba mi nombre, en un grito que venía a buscarme.

Llegó desde lejos, corriendo y me dijo lo que yo había pensado mientras estuve contigo, terminando de hablar cuando no nos conocimos:

- "Me dejaron de interesar las banalidades, supongo que por ser banalidades justamente...Se algo de yerbas para tereré, algo leí sobre infusiones que pueden ayudar a encontrar caminos o desvíos en la corta vida, puedo discutir sobre algún libro y sobre compositores de música del siglo pasado; y, todas las tecnologías nuevas no las entiendo, es más, soy un anti tecnología nueva.

Sentimentalmente soy en parte inconstante y descubro las sutilezas rápidamente.-
La verdad que no sé arrepentirme de hacer lo que hago o hice, o de no hacer algo que hoy llamo – hacer lo que hago.-"

Dejé de pensar en esa conversación, no pude saber si fue el pasado, algo me decía que era el futuro. Nunca lo sabré. Era una mujer.

Interior oficina:

(Suena el interno: Tomas es para vos! decía la voz que comunicaba el interno... y una persona contesta)

Persona: Que tal, soy yo. En que puedo serle útil.-

Tomas: -Sí, es ud? yo lo llamé?

Persona: Soy Ud.

Fin.-

Ser uno.-

jueves, 25 de octubre de 2012

desapareciendo



Descalzo en el pasto frío del suelo de guaraníes pasados, miraba al tiempo, al cielo, al Sol solo que iba desapareciendo.

Algo que dejó de ser quedará cómo una sinfonía en dirección contraria al tiempo, la sonrisa que se estampa en esa historia de ojos dilatados, vivirán ahí, porque no ha empezado ni terminado.

La incertidumbre es la amnesia del sonido, del sonido de este tiempo en el suelo frío, con los pies descalzos de no ir codo a codo, al otro lado.

La vida que es por poco un suspiro, y no tiene compasión con la duda y ella la desacomoda. Es cómo las olas que nos pueden llevar, a veces golpear, otras hundir…

En el suelo de Guarania, solo, descalzo, escucho el sonido que va pasando de unos acordes con eco, profundos, mayores y menores, con armonía y cadencia de secuencia imborrable.

Brillemos. Como suspiros de sonidos sin recuerdos, con un beso de Acerola, bailando con canciones, de guitarras y pianos eternos.

Que la vida nos suspire.




http://www.youtube.com/watch?v=BufbPOG6DzE&feature=autoplay&list=FLW7jJIb_WOiffFddfATa_Mw&playnext=2

viernes, 19 de octubre de 2012

Los que se habían perdido






Los que se habían perdido.

En 1869, Asunción estaba sumisa al desgaste, por el paso de la guerra grande. Si bien el azahar seguía siendo enigmático en esas tierras criollas de tierra colorada, desde el Ministerio de guerra se presagiaba la ocupación, el fin, la mordaza a un pueblo casi ausente y la muerte de una patria, de un mariscal austero y de ciudadanos enamorados del dolor.

Asunción, de ancianos, niños y minusválidos, se dispersaba, sin ninguna distensión en la búsqueda de alimentos, ropas y en la secreta elaboración de escapes a los brasileros invasores, que venían con sus bayonetas sedientas y sus bolsillos vacíos. Eran tiempos duros, tristes y sin canciones que no evoquen, en cierta manera, onomatopéyicas situaciones y lágrimas que hasta a los seres más profundos, resolvían la quietud y presagiaban la tormenta en el aire espeso, tácito, lúgubre.

Arístides, conocido como “Ari” era un antiguo miembro del ejército, que de los disparos de los cañones en las primeras campañas ofensivas al norte, de su caballo cayó, y mediante el estallido de la pólvora cristalizada, perdió la vista, quedando sus ojos morochos en escala de grises matizados.

Arístides, antes de la guerra era profesor, gustaba la literatura y era uno de los preferidos pianistas de las tardes de domingo en el puerto de Asunción. Dicen los cronistas, que Arístides, que si bien perdió los ojos, jamás perdió su sonrisa y su facilidad con los versos. Flaco, alto, muy delgado, conspicuo y seductor, según las propias crónicas citadas, “Ari” natal de Misiones, había acudido al llamado de su patria de muy joven, en los primerizos años de la independencia Patria. Su habilidad con el caballo, montado, sin espuelas ni lazos, sin guacha ni riendas, era asombrosa, tanto, como su facilidad con los tonos y semitonos de las polcas de la época dorada y algún destello de música clásica de periodos pasados. Se decía en esos días que el mismo Gaspar Rodríguez con sus últimos suspiros de vida, había solicitado la presencia del entonces adolescente Arístides, para deleitarlo con el conocimiento innato de las variaciones melódicas, y que sus interpretaciones fueron pagadas con enseñanzas y la apertura, libre, en la época del dictador, de los libros guardados y prohibidos, en el Paraguay indemne e independiente.

La lectura, los caballos y el piano, no había mucho más que hacer en esos años. Traducciones de Dickens, Shakespeare o aquellos de la generación del 37, iluminaron al joven en los años del romanticismo. Conoció en pocas clases a Chopin y dicen llegó a leer el principio de las obras de Wilde, libros recitados por vendedores europeos de fragancias, bebidas, elixires y pócimas médicas y armas. Antes de estallar la guerra y ser miembro del ejército y caballería paraguaya, con los bravos hombres, que acompañaron a López a cruzar el Río, y atacar el Norte y morir por la patria, Arístides, como cualquiera tenía sus sueños, sus pecados.

Al quedar des-afectado del frente, por orden de sus superiores, intentó seguir peleando, con estériles intenciones de cabalgar, de ser útil. Volvió a Asunción y había quedado olvidado, sin piano, sin poder leer, ya no montaba, y vivía de dadivas de las varias viudas que lo visitaban, en los corredores de la planta baja, del edificio que hoy se encuentra en las intersecciones de Palma y Garibaldi. Jovial, locuaz, melancólico y triste a la vez, y de espontaneidad tan profunda, fue el paño de lágrimas de mujeres, consuelo de abandonas enamoradas terrenales, que hablaban, lo abrazaban, y el, respetuoso, al terminar la disertación de la desesperada, recitaba versos hermosos, o silbaba melodías del renacimiento europeo, sin error y con la armonía de un pianista experto.

“El Arte es este mundo” era como su propio axioma.

Las mujeres, que con su intuición inexpresable, sabían que había un dolor mayor y no era sólo haber dejado de ver, y que los versos, prosas y ensayos orales no proveían satisfacción y que la amabilidad de un ser descendía de un corazón lastimado.

En la guerra y en el desamor el cuchicheo de los sobrevivientes es más cruel y real que los avisos oficiales del gobierno. Una ciudad a capela, un mundo de calles solitarias, vuelo de aves, vientos y lluvias pasajeras. La nada, que se adueña de lo que no tiene dueño.

Los anti francistas, en años anteriores, según los rumores oficiales, de los que no fueron fusilados, exiliados o amordazados, decían que se habían construidos una serie, de túneles y pasadizos conspiratorios, dignos de pocos conocedores y viajeros íntimos de éstos pasajes. Al caer la noche, muchas personas que no enterraban sus preciados bienes materiales, veían como mujeres y algún sobreviviente más, se agrupaba a escuchar a Arístides, silbar sonatas, conciertos para pianos y polcas. Algunos, siguiendo los rumores, decían que era conocedor de los secretos laberintos enterrados, de los comienzos y finales de éstos.

El ejército invasor puso sus armas y bombas desde la desembocadura del Manduvirá, llegando río abajo a la península que albergó alguna vez a Salazar y Espinoza. Caín, Abel, David, Goliat, no hay historias en esta historia que se asemejen, ni llantos por llorar que descarguen la tristeza. El pavor, el más profundo miedo, el reflejo de las almas en los remansos del río Paraguay. La muerte ya no tenía misterios.
Unos días antes, Arístides, en medio de gritos y los temblores propios de los cañonazos intentó defender sus recuerdos, disparar sin balas, dijo, y desapareció en miles enigmas y misterios, silbando canciones con alguna compañera, con algún soldado más y hasta, se cree, más personas. Después de muchos años, los siguieron buscando, a ellos, los que se habían perdido.

En las adyacentes de Palma y Garibaldi, por muchos años, se escucharon voces, risas y llantos, y los silbidos intermitentes arrullaron a muchos desesperados, a los desaparecidos y a los sobrevivientes.





martes, 16 de octubre de 2012

Espíritus libres

- ¿Como se puede escribir un…..?
Dijo mientras se callaba el sonido…

Dios creó la tierra, pero la tierra no tenía sostén y así bajo la tierra creó un ángel. Pero el ángel no tenía sostén y así bajo los pies del ángel creó un peñasco hecho de rubí. Pero el peñasco no tenía sostén y así bajo el peñasco creó un toro con cuatro mil ojos, orejas, narices, bocas, lenguas y pies. Pero el toro no tenía sostén y así bajo el toro creó un pez llamado Babamut, y bajo el pez puso agua, y bajo el agua puso oscuridad, y la ciencia humana no ve más allá de ese punto.*


La noche te llevaba a mí, y yo lentamente era parte de la noche tuya. El agua que se espesa con el frío y cambia de ficción, de realidad, yo amigos, era agua. No hay mucho que discutir, su magia era indescifrable, al verla, todo es como un recuerdo hermoso, que nuestras mentes, adornan, enriquecen, destacan lo bello y singular de cuestiones imaginarias que pasan, que pasaron. Saber que el misterio es un arte, es comprender que la alquimia existe.

Es distinto tener fe, a comprender, eso no es puro, ni ilusorio, es corriente, pero no hermoso, algo así cómo el olvido, o el ejercicio de la monotonía.

Rodamos por los bares, por libros y por los dibujos que han inspirado canciones, habíamos experimentado el encuentro en desencuentros y de ese tipo de encuentros uno no se percata fácilmente. Hay personas que duran una vida sin darse cuenta.

Recuerdo palabras de un amigo, en estos días que pasaron… y amigos no son muchos…

-¿Es producto de la imaginación de C.S. Lewis, o de alguno de estos que Dios imaginó y ellos escribieron en prosas su imaginación?
-Es una pregunta – respondí
-Si.. pero no estoy seguro si Dios existe.
-Existe.
-Entonces es un producto de la imaginación
-De Dios? – contesté.


Era de noche, y no sabíamos bien qué hablamos ni que temas tocamos, seguramente… sobre mundos imaginarios, de la última película que me había hecho llorar, porque sólo lloro cuando veo películas solo…
Mi amigo, que me conocía cual hermano, se levantó riendo, y se volvió a unas mujeres sentadas en la barra de ese bar taciturno, se apartó, dejó un vaso lleno de cerveza fría – que yo no la desperdicié…- y él lentamente me fue cambiando por la naturaleza suicida y seductora que tienen las mujeres en los bares lúgubres que se sientan frente a la barra, infinita compañera de somnolientos... y yo tratando de resolverte, en mi mente, para morir en paz al menos esa noche.



Al volver, el frío de la noche, en alguna alcoba de Asunción, donde estaba volviendo a ser yo mismo. Me habían sometido a los encantos de las noches de Asunción con el frío tan esquivo, estaba ya sólo, manejando un auto vacío, tarareando una canción instrumental, dejaba ceder dos o tres lágrimas con la aurora la noche que ya se iba...

La ciencia no puede llegar a lo profundo y oscuro de tus mares, sólo nos queda el misterio de los espíritus libres.

Dios creó la tierra, pero la tierra no tenía sostén,
entonces… creó un Ángel.



* Manual de zoología fantástica - Jorge Luis Borges.

jueves, 11 de octubre de 2012

Estrella (que debería tener nombre)




En el paraje, en la corriente,
- en la guitarra y el contrabajo-
ni los santos, ni con sus devotos caminantes,
ni los somnolientos que se divierten con los caprichos de los vagos, comprenden, que con tu boca, que no la tengo y que la imaginamos, los que gritamos callados, durmiendo con mis besos, en tus encantos.

Que la fe, del querer y la ilusión,
aprietan como cincha al caballo en galope y la crin dominando los vientos,
cual profeta de tus cabellos, nostálgicos de manos, lazos y sexo.

Silencios que comprenden, que las reinas criollas de estos pagos, que nos han embrujado en las paganas páginas de la luna, sus faces y abismos, antes de conocerte, antes de mirar la nada que deja tu estela,
antes de tu aroma, de tus misterios que dejan su sombra... sin darte cuenta.-


Catalina Gadea

si mi canto no perturba... a tu alma adormecida...

Estamos hablando de 1927...28, años lejanos, tardíos, lentos y seguramente hermosos.

Ha pasado el tiempo, cómo siempre, el nos ha dejado recuerdos y semblanzas, y lo más lindo... canciones.

El guaraní como espada en la batalla literal, como estampa, como flor, como canción y como páramo en prosa y poesía. No es fácil entender, nunca fue fácil entender en su más amplia impresión, comprenderse a uno ya es difícil, imaginar el comprender el resto, imposible.

Emiliano, creo que entendió, diríamos hoy de manera vulgar, coloquial, le "cazó la onda". No solo como juglar, no sólo como guitarrero, como arriero, como soldado, y poeta, por que ser una de esas cosas ya es complicada, el fue todas.

Creo que su dialéctica, su dicción, su locuaz verso combinado con la pronunciación, idioma y sentimiento nos hacen bajar a los más antiguo de cada uno, a lo primero, a lo sencillo, a lo primordial, a lo escaso que satisface.

No sé como antes, pero sí, antes era el periodo que se inventó eso de que todo tiempo pasado fue mejor. Fue por ese antes, ese tiempo, que ya pasó.

Había escuchado a Emiliano, de muy chico, con mucho calor un día caluroso, que no vale la redundancia, por que en lugares como esos, la redundancia es placer.

Sabía de sus andanzas y de sus letras, fui adentrándome en cuestiones fundamentalistas hasta extremas de la polca de Emiliano, con el paso del tiempo, la tecnología, las despedidas y por estar lejos de acá.

Teníamos, en esa casa de la infancia precoz, unos discos de vinilo, ese sonido particular, con guitarras y acordeones... encantó a mi memoria, mi viejo, que era joven, me decía.. Escucha.. siete notas musicales sonaba en un idioma inteligiblemente lindo, que sin querer, hacía, sin darme cuenta, un fan en el pasado, del sonido del folk de los ´30´s

"Sol de mi cielo, luz de mi vida, lejana amada

Eyu yeýna eyu yevýnte ani amano

ven que te aguardo en esta choza tan desolada

añesu jhäpe che ánga che pópe rojha'arö.
"

El chaco, su principal inspiración lo delataba, su amor, compartido, como buen trovador, su voz, aguda, serena, firme y profunda.

Pasaron los días, años y no volví a escuchar de él, Si bien, su obra, presente en cualquier paraguayo, que se considere uno, me había dejado, en suspenso, en un espacio temporal no muy racional. Hay un tiempo que sólo el tiempo ubica en el entendimiento.

Uno empieza a entender, a comprender, a mirar atrás y escuchar el paso de sus propios pasos ya pisados, el rubor en la piel, y sus cicatrices, marcas y proverbios, los encuentros no encontrados, los mensajes del destino y las casualidades que ilusionan el corazón deshabitado, el intentar conciliar la belleza, la inteligencia, la inusual manera de mirar, de hablar, de solamente saludar, de solamente hablar por mecanismos no sonoros... Emiliano en esta época ya no sé que versos escribiría.


Hoy, que ya esta por ser pasado, que ya no asumo muy bien si existe una verdad sola, una noche hermosa, ni un atardecer. Sólo se que existes y eso me basta, se que tu existencia será malvada, se que no sé que hacer con los datos de las casualidades, ni con mis ansias, ni con tus miles de enigmas, tu sencillez, mucho menos con tu belleza, tu cadencia, tu mirada... Como Emiliano cantó, en los años antiguos, yo escribo esto, que de escuchar una polca, mirar el río invencible, ...pienso en los días de Emiliano R Fernández, en su guitarra, en Catalina Gadea "Che la reina" - Una mujer convertida en versos, sublimes, cantados, hasta hoy, como yo, a vos, te escribo, y estos versos, que se van algún río, con sus remansos, con sus canciones, con el día, con la noche y sus estrellas egoístas, que nublan los desenlaces, que roban nuestros suspiros...


"Ajumíko ipahaite Che la Reina nerendápe..."



http://www.youtube.com/watch?v=N2Hcg1fgxdk&feature=related